Ana María
Como todos los años un grupo de amigos decidimos escapar al norte para pasar la nochevieja rodeados de montaña y tranquilidad.
Este año encontramos esta antigua borda en Ituren, que nos ha sorprendido de una forma muy positiva, no solo por los maravillosos paisajes que evocan la tranquilidad que estábamos buscando, sino también por sus hospitalarios propietarios Marta y Martxelo que nos hicieron la estancia muy agradable con todos sus detalles y atenciones.
La antigua borda, totalmente restaurada, nos ha hecho sentir como en casa, tiene muchos detalles que la hacen muy hogareña, incluso Marta había decorado la casa con un árbol de Navidad.
Gracias Marta por tus explicaciones, se nota que disfrutas del lugar donde vives y no es de extrañar y gracias a los dos, como ya he dicho antes por todos vuestros detalles.
La única pega que le podemos poner es lo rápido que se pasaron los cuatro días que pasamos alojados en Ituren, sin duda un bonito lugar para volver y seguir disfrutando de los múltiples rincones.


Euskera